La Obesidad en el contexto mundial

foto1En su “Informe sobre el Estado del Mundo”, la OMS afirmó que 1.200 millones de personas en todo el mundo tienen problemas de sobrepeso, aproximadamente el mismo número de personas que sufren de desnutrición. Según esta fuente,  puede explicarse dado que muchas personas en países en vías de desarrollo deben abandonar las granjas y las tareas agrícolas en busca de empleos en las ciudades. Esto implica un gran cambio en su estilo de vida y generalmente una dosis mucho menor de ejercicio físico, que propicia el aumento de peso. Los habitantes de las ciudades también consumen menos frutas y vegetales.

Actualmente, la obesidad constituye el trastorno metabólico más frecuente de los países industrializados. Por ello y porque es un factor de riesgo para la aparición de diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, algunos tipos de cáncer, la obesidad representa un importante problema de salud pública.

PREOCUPACIÓN PÚBLICA: Cuando hablamos de obesidad y de las diversas implicancias del incremento del tejido adiposo en un individuo, lo hacemos no sólo por las consecuencias sociales o estéticas que actualmente tiene, sino por el costo en salud que implica. Este costo en salud que individualmente tiene consecuencias sobre la calidad de vida o la pérdida temprana de la vida misma, en el ámbito gubernamental en los países desarrollados preocupa por el enorme impacto económico que sobre los sistemas de salud provoca. Sólo en EE.UU., donde 1/3 de la población vive con sobrepeso, en 1995 se invirtió el 5.7% de todo el gasto en salud del año en este problema, representando el mismo impacto que la diabetes, 1.25 veces más que las enfermedades coronarias, y 2.7 veces más de lo que se gastó en hipertensión arterial. Al ritmo que crece la enfermedad se calcula que en los próximos 10 años se consumirá más del 25% de todo el gasto en salud, y paralelamente estudios muy serios aseguran que con sólo reducir un 10% del peso corporal se llega a bajar hasta un 35% el gasto generado por la obesidad en los sistemas de salud.

OBESIDAD EN EUROPA, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA:

Hablar de obesidad es hablar de epidemia. La obesidad empieza a ser considerada en Europa un problema de salud pública, ya que los niveles de incidencia se acercan a los de EE.UU.

La obesidad es una enfermedad crónica de origen desconocido en la que intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Sin embargo, en cuanto a los factores genéticos, si nuestros genes son los mismos que los de nuestros antepasados ¿por qué ha aumentado tanto la incidencia de esta patología? Una posible explicación esta dada por la influencia de  los factores medioambientales que son muy importantes para explicar el gran aumento de la obesidad, porque “lo que han cambiado no son los genes, sino los estilos de vida”. Así, la mala alimentación, la falta de ejercicio físico y el estrés son los factores ambientales que han disparado la incidencia de la obesidad en el mundo occidental hasta convertirla en un problema de salud pública.

SITUACION DE AMERICA RESPECTO DE LA OBESIDAD:

Las tasas de sobrepeso y obesidad han alcanzado proporciones epidémicas en todo el mundo. En la Región de las Américas, la epidemia trasciende las fronteras socioeconómicas y aqueja por igual a ricos y pobres, así como a personas de todas las edades. El rápido aumento de las tasas de obesidad en años recientes ha ocurrido en un tiempo demasiado breve como para poder explicarlo por  algún cambio genético significativo en las poblaciones. Por el contrario, es más probable que los cambios en los modos de vida y el ambiente ocurridos durante el último medio siglo expliquen la epidemia. Por ejemplo, las nuevas tecnologías y la producción agropecuaria más eficiente han permitido lo que durante muchos siglos fue una meta inasequible: disponer durante todo el año de alimentos a precios asequibles para sectores muy amplios de la población. Además, las ocupaciones más sedentarias, el transporte motorizado, el mayor tiempo que se pasa frente al televisor y la abundancia de dispositivos que ahorran trabajo favorecen cada vez más la inactividad física.

Los métodos de tratamiento para controlar la obesidad sólo han obtenido resultados moderados y es poco probable que puedan atajar la epidemia; por consiguiente, las estrategias preventivas y de promoción de la salud tienen grandes probabilidades de dar buenos resultados a nivel de la población. La función de la salud pública en las Américas debe consistir en hacer que las opciones saludables resulten las más fáciles de tomar, y el objetivo para el próximo decenio es producir cambios fundamentales de conducta en la población.

La actividad física no necesita ser agotadora para producir beneficios para la salud. Promover al menos treinta minutos diarios de actividad física moderada es una meta realista. Esto necesita ir acompañado de una ampliación del acceso a los espacios recreativos y la seguridad en las calles, de la promoción sostenida del acto de caminar y montar en bicicleta en la ciudad y de la institucionalización de la actividad física en el lugar de trabajo y las escuelas. Por otro lado, la mejora de los hábitos alimentarios requiere promoción eficaz de los alimentos saludables, teniendo en cuenta medidas como precios más racionales, subsidios y la reglamentación de la publicidad de los alimentos que no son nutritivos.

Cada vez hay mayor conciencia de que las intervenciones preventivas son eficaces, y de que los costos del tratamiento están más allá de los recursos financieros de las personas y de los sistemas de salud pública de casi todos los países de ingresos medios y bajos. Las intervenciones para la prevención y el control de la obesidad deben complementarse con las iniciativas actuales para poner fin a la desnutrición y a carencias nutricionales específicas, en el marco de un nuevo paradigma que promueve el crecimiento y desarrollo óptimos y una vida larga y sana. Asimismo, se necesitan planes y programas integrados sobre la obesidad y las enfermedades no transmisibles, dado que tienen causas comunes.

DR. VICTOR SAAVEDRA GAJARDO

Director Médico CeCim
Presidente de la Sociedad Chilena de Obesidad (SOCHOB)

 

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